¿Qué Ver?  Monumentos Religiosos Ermita San Blas

 

 

Situada en lo alto de un cerro que domina la población, se erige la Ermita de San Blas, la más antigua de la villa y lugar. En el acta de fundación de la Hermandad de San Blas aparece, que en el S. XV los vecinos hicieron voto consistente en no comer carne la víspera del santo, debido a la persistente amenaza de un lobo rabioso que atacaba a los ganados y pastores. Entonces los carboneros del lugar de Toledo decidieron sufragar los gastos de una ermita bajo la advocación de San Blas, patrón de los animales salvajes y las afecciones de garganta.

Construida con mampuesto e hiladas de ladrillo, cuenta con una nave cuya puerta de acceso es adintelada y su interior cobija las imágenes del patrón San Blas, Santa Lucía y San Bartolomé, santos a los que se atribuyen numerosas leyendas.

San Blas, allá en lo alto de la colina, nos miras callado, con ese silencio límpido que se siente en la cúspide suprema. Tu pueblo jamás desvía su vista de tu báculo sagrado y te acompaña con paso recto y decidido.

Desde el exterior, se puede contemplar una preciosa panorámica del pueblo y es el escenario perfecto de una popular romería que se celebra el 3 de febrero. Acompaña siempre a la imagen de San Blas en su ascensión hasta la ermita, la bella imagen de Santa Lucía.

De frente, divisamos el yacimiento de Montón de Trigo, cuya presencia humana se remonta a la Edad del Bronce y a lo lejos las Chorreras, con sus pinturas rupestres.

Todos los caminos conducen a Roma, y siguiendo una vereda que se inicia desde la misma ermita, admiramos ya desde lejos, la crestería yebenosa y los primeros molinos de viento que viera D. Miguel de Cervantes.

Desde el promontorio se divisan los amplios valles en dirección a Toledo y Ciudad Real, con un pintoresco mosaico de cultivos, olivares y raña.

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