¿Qué Ver?  Monumentos Religiosos Ermita de La Soledad

 

 

La Ermita de la Soledad y el Hospital de San Carlos.

Nos encontramos en la Plaza de la Canaleja, plaza que guarda el sabor de emplazamientos recatados y coquetos de nuestro lugar de Toledo, presidida por una fuente que da un agua pura y cristalina, buena para cualquier paladar.

En sus alrededores, La Ermita de la Soledad se erigió bajo la advocación de Nuestra Sra. de la Soledad, mientras que el Hospital de San Carlos dedicaba su labor a pobres y a enfermos.

La ermita se construyó con fábrica de aparejo toledano y zócalo de cemento, y la portada de acceso es de medio punto con alfiz, rematándose con una espadaña de ladrillo.

El interior consta de una nave sencilla, cubierta por bóveda de cañón con lunetos. Se accede a la capilla Mayor por un arco triunfal de medio punto, cerrado por reja de madera y se cubre con cúpula de media naranja.

El Hospital originariamente era una edificación del S.XV, pero se levantó en el S. XVII, con cierto estilo popular barroco, con el fin de acoger a pobres y transeúntes, que deambulaban de unos lugares a otros. Es un claro exponente del arte popular manchego, sirviendo como sede de la fundación que recogía a pobres, transeúntes y enfermos. Las toscas columnas que dintelan el soportal del patio son uno de sus mayores valores arquitectónicos.

La ermita alberga pasos procesionales maravillosos, como la propia Virgen de la Soledad, vestida con un precioso manto bordado; así como el Descendimiento, y el Cristo yacente en el Santo Sepulcro, magnífica talla que invita al profundo recogimiento.

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