Conoce Los Yébenes Dominio Árabe

 

 

Tras el desembarco árabe, por parte de Tariq en el 711, el objetivo principal a conquistar fue la ciudad de Toledo, la capital del reino. Para ello se establecieron dos puntos de interés: el primero, el Puerto del Milagro, punto de los Montes de Toledo ideal para llevar a cabo las acometidas contra Toledo; y dos, Yebel, o el actual Los Yébenes.

La antigua calzada romana Toledo-Córdoba será transitada por los árabes de la época califal, que la denominarían la ruta de Idris, cuyo trazado en zigzag desde Toledo por el Puerto de Yébenes a Calatrava la Vieja, se dirigía a Córdoba.

En los inicios de la Edad Media, nuestra comarca y término, no era nada más que un lugar de paso para viajeros o en este caso ejércitos, y esto es confirmado por el viajero árabe Ibn Hawqal en sus crónicas sobre Los caminos e itinerarios de Córdoba y al-Ándalus:

Una etapa hay de Calatrava a Malagón, ciudad situada junto a un río, defendida por un muro de tierra, inferior en superficie a Calatrava; el río lleva el nombre de la ciudad y suministra agua potable. Una etapa de allí a Yebel, pueblo muy poblado, provisto de una posada y de una fuente que da agua potable.

Una etapa de Yebel a Toledo, gran ciudad famosa y célebre, más importante que Pechina, rodeada de una sólida muralla, regada por el Tajo, sobre el cual se encuentra un gran puente de piedra con una longitud de cincuenta brazos...

Tenemos noticias de la dominación árabe, ya desde el 930, cuando Abderramán III acampó con sus huestes a orillas del Algodor, para tomar desde esta posición privilegiada, Mora y Toledo. La importancia estratégica del área, fue crucial para que fuera sucesivamente ocupada por musulmanes y cristianos. Las fortalezas, atalayas y castillos que se emplazan sobre el término municipal atestiguan lo dicho. En el año 1078, los musulmanes construyeron su fortaleza de Guadalerzas para defender el paso del Congosto, desfiladero que comunica los valles del Algodor y del Bracea, con la comarca de Malagón, en el reino almorávide.

Mientras los reyes cristianos, entre ellos, Alfonso VI, inicia la reconquista y organiza un sistema ya organizó un sistema de ocupación, tomando todas las alquerías que rodearan el área de influencia toledana. Entre ellas se encontraba Yébel, que no era más que un pequeño territorio de escasa importancia, en cuanto a población se refiere. Las oleadas cristianas acabaron con esta fortaleza musulmana y dejan el territorio en manos de la Orden de San Juan, que nuevamente será perdido trece años después por el ataque de un enorme ejército almohade.

Durante el reinado de Alfonso VIII, como monarca castellano, peligra seriamente el dominio cristiano frente a las constantes incursiones árabes y aún saliendo derrotado de la Batalla de Alarcos, que provocó el aumento de la presión musulmana en el territorio, decide reunir el mayor ejército que nunca hasta entonces se había batido y a él se unen los Reyes de Aragón y Navarra, Pedro II y Sancho VII, contando con la ayuda de soldados cruzados que regresan de Tierra Santa.

En el año de 1195, tiene lugar la Batalla de Alarcos, concretamente el día 19 de Julio, y así se relata: Fue grande el coraje entre ambas partes, pero el esfuerzo de los nuestros fue vencido por la muchedumbre de los enemigos… Los moros, ensoberbecidos con tan grande victoria, no sólo se apoderaron de Alarcos, que luego se les rindió, sino que pasaron adelante, metiéronse por las tierras del Reino de Toledo. Llegaron hasta Yébenes, que está a seis leguas de aquella ciudad. Desde allí, causaron muchos daños, volvieron atrás… porque Yébenes supuso el muro de contención a los moros.

Así, después de la Batalla de Alarcos, los moros ocupan las tierras que abandona el mando cristiano refugiado en las Guadalerzas.

Alfonso VIII acampa dieciocho años después en el paraje de los Torneros, antes de alzarse victorioso en las Navas de Tolosa, en el año e 1212. La tierra retumba el 16 de julio de 1212, cuando la caballería cristiana y las máquinas lanzan piedras se aventuran hacia el sur desde la capital castellana, dispuestos a conseguir una victoria frente a los musulmanes. Se habían reunido en las Navas de Tolosa y mensajeros enviaron noticia a los reyes cristianos, pero decidieron continuar.

La leyenda cuenta que parte del ejército cristiano dio la vuelta en el lugar de Torneros, conocido por esta acción con el nombre de Tornerías. En el desfiladero del Congosto, puerta que abriría el camino hacia la Reconquista cristiana hacia el sur, se situaba un gran destacamento del ejército cristiano que se aproximó al castillo y una guarnición armada al mando de dos generales, Alfonso Téllez y Rodrigo Rodríguez, y dos catapultas consiguieron apoderarse del Castillo de las Guadalerzas, derrotando a los enemigos.

Y así sucesivamente se sucederán gestas heroicas por ambos bandos…

Por José Luis García-Calvo Jaime.

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